Fenilcetonuria en adultos: ¿Qué pasa cuando el seguimiento se interrumpe?

La fenilcetonuria en adultos es un tema que muchos especialistas de la atención adulta no tienen en el radar.

Un paciente de 32 años llega a consulta de neurología con temblor progresivo, dificultades cognitivas y ansiedad sin causa aparente. En su historial, casi al final de la última página pediátrica: “PKU clásica, diagnosticada al nacimiento. Dieta suspendida a los 14 años.” Ese dato no es un antecedente menor. Es la clave diagnóstica.

La fenilcetonuria (PKU) transformó su pronóstico con el tamizaje neonatal universal. Los pacientes diagnosticados en los años 80 y 90 crecieron con desarrollo cognitivo normal. Pero esa generación llega hoy a la adultez, muchas veces sin seguimiento estructurado, y los efectos de la hiperfenilalaninemia acumulada en el cerebro adulto son reales y progresivos.

Este artículo está dirigido a internistas, neurólogos y médicos de atención adulta que pueden encontrarse, sin saberlo todavía, ante uno de estos pacientes.

La PKU no es una enfermedad que termina en la infancia

Durante décadas, la fenilcetonuria fue considerada una patología del periodo neonatal. El tamizaje temprano y la dieta restringida la convirtieron en uno de los casos de éxito de la medicina preventiva. Sin embargo, esa narrativa de “problema resuelto en la infancia” generó una consecuencia silenciosa: la pérdida masiva de seguimiento en la adolescencia tardía y la adultez.

Las guías del Colegio Americano de Genética y Genómica Médica (ACMG, 2025) y las guías europeas de PKU establecen de manera unívoca que el manejo es de por vida. El control dietético y el monitoreo metabólico no pueden suspenderse con seguridad en ningún punto de la vida del paciente.

La transición del modelo pediátrico al de atención adulta es el momento de mayor riesgo. En ese quiebre, los pacientes quedan frecuentemente sin especialista referente en metabolismo, sin seguimiento nutricional activo y, en muchos casos, convencidos, equivocadamente, de que la PKU ya no representa un problema real.

¿Qué ocurre cuando la fenilcetonuria en adultos no se controla?

La deficiencia de la enzima fenilalanina hidroxilasa (PAH) impide la conversión de fenilalanina a tirosina. La acumulación de fenilalanina compite con otros aminoácidos neutros en el transporte a través de la barrera hematoencefálica, reduciendo la síntesis de dopamina y serotonina, y alterando la integridad de la mielina.

Este mecanismo no se detiene en la adultez. El cerebro adulto sigue siendo sensible a la hiperfenilalaninemia crónica, con efectos que son distintos, y más graduales, que en la infancia, pero igualmente relevantes.

PKU sin tratamiento: Síntomas neurológicos en el adulto

Una revisión sistemática publicada en Journal of Neurology (Van Wegberg et al., 2023) documentó que los síntomas neurológicos pueden emerger en la adultez, especialmente cuando el tratamiento fue abandonado en la infancia o adolescencia. Las manifestaciones más frecuentes incluyen:

  • Ataxia cerebelosa: alteración progresiva de la coordinación y el equilibrio
  • Temblor: frecuentemente el primer signo reconocido en consulta
  • Reflejos tendinosos exaltados y clonus: hallazgo neurológico de valor diagnóstico
  • Alteraciones visuales: reducción de agudeza y campo visual
  • Leucopatía en RMN: hallazgo inespecífico que debe orientar sospecha diagnóstica

Clave clínica: En un adulto joven con alteraciones neurológicas de inicio insidioso y leucopatía en RMN cerebral sin etiología clara, debe incluirse la PKU no controlada en el diagnóstico diferencial.

Deterioro cognitivo y manifestaciones psiquiátricas

El impacto de la hiperfenilalaninemia adulto no se limita a lo neurológico-motor. Un estudio publicado en Metabolites (Tomm et al., 2025) en 36 adultos con PKU mostró que el control metabólico durante toda la vida correlaciona directamente con el rendimiento en atención sostenida, planificación y velocidad de procesamiento.

Las manifestaciones psiquiátricas representan el área más subestimada. La tasa de trastornos de ansiedad en adultos con PKU duplica la prevalencia de la población general (Bilder et al., 2022). Un estudio del Reino Unido (Harrison et al., 2021) documentó que los adultos con niveles de fenilalanina superiores a 600 μmol/L tenían mayor probabilidad de recibir diagnósticos de depresión, ansiedad y labilidad emocional.

Muchos de estos pacientes reciben antidepresivos o ansiolíticos en la comunidad sin que ningún profesional haya relacionado sus síntomas con la PKU de base. El mecanismo es biológico: la hiperfenilalaninemia crónica reduce la síntesis de serotonina de forma directa.

Por qué los adultos con PKU pierden el seguimiento

Un estudio multicéntrico italiano (PKU ATTITUDE, Cazzorla et al., 2018) con 111 pacientes adultos reveló que aproximadamente el 40% no consideraba la PKU una enfermedad. A pesar de declarar monitoreo regular de fenilalanina, casi la mitad reportaba niveles elevados en los últimos seis meses.

Los factores más frecuentes de pérdida de seguimiento son:

  • Alta del servicio pediátrico sin derivación estructurada a metabolismo adulto
  • Percepción de que “estar bien en la infancia” equivale a estar curado
  • Ausencia de síntomas perceptibles en las primeras fases de descontrol
  • Cobertura de salud insuficiente para acceder a centros especializados

Esto tiene una implicación directa para el clínico de adultos: el paciente que llega a consulta puede no relacionar sus síntomas actuales con su diagnóstico pediátrico.


Señales de alerta: cuándo sospechar PKU en la consulta de adultos.

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¿El daño es reversible?

La respuesta es, en parte, alentadora. Las evidencias más recientes del NIH GeneReviews (2025) señalan que reducir los niveles de fenilalanina en adultos con hiperfenilalaninemia persistente mejora la función neuropsicológica y reduce las alteraciones en RMN. El estudio ReDAPT (Russell et al., 2021) demostró que la reanudación del control dietético se asoció con mejoras en velocidad de procesamiento y reducción de síntomas psiquiátricos.

La identificación tardía sigue teniendo valor clínico real.

El seguimiento de la fenilcetonuria en adultos es una responsabilidad compartida

El especialista de adultos no necesita ser experto en metabolismo innato para cumplir un papel determinante. Su rol es claro:

  1. Reconocer el antecedente de PKU ante síntomas neurológicos o psiquiátricos atípicos
  2. Solicitar fenilalanina plasmática ante cualquier sospecha
  3. Derivar al equipo especializado en errores innatos del metabolismo
  4. Coordinar el seguimiento multidisciplinario: metabolismo, neurología, nutrición clínica y salud mental

Para profundizar en el diagnóstico diferencial y las estrategias de detección, consulta: ¿Es solo ‘Intolerancia a la Proteína’? Diferenciando y Detectando la Fenilcetonuria (PKU).

Para revisar el manejo terapéutico integral con opciones farmacológicas actuales, accede a: Estrategias Avanzadas para el Tratamiento de la Fenilcetonuria en Niños y Adultos.

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El diagnóstico neonatal es el inicio, no el final

El tamizaje neonatal no cierra el expediente clínico de un paciente con PKU. Lo abre. Un diagnóstico realizado al nacer sin seguimiento estructurado en la adultez representa una intervención incompleta.

El médico de adultos, internista, neurólogo, psiquiatra, ginecólogo, es hoy una pieza esencial en la identificación de estos pacientes. Reconocer el antecedente, solicitar fenilalanina plasmática y activar la derivación especializada puede revertir parte del daño acumulado.

La fenilcetonuria en adultos no es un diagnóstico del pasado. Es un diagnóstico que espera ser reconocido en la consulta de hoy.

Fuentes:

  • Cazzorla, C., Bensi, G., Biasucci, G., Leuzzi, V., Manti, F., Musumeci, A., Papadia, F., Stoppioni, V., Tummolo, A., Vendemiale, M., Polo, G., & Burlina, A. (2018). Living with phenylketonuria in adulthood: The PKU ATTITUDE study. Molecular Genetics and Metabolism Reports, 16, 39–45. https://doi.org/10.1016/j.ymgmr.2018.06.007
  • Harrison, A., Keersmaekers, A., Boulton, N., Doyle, E., & White, R. (2021). Mental health diagnoses in adults with phenylketonuria: A retrospective systematic audit in a large UK single centre. BMC Psychiatry. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8691050/
  • Jaulent, M., Cano, A., Mochel, F., Lanteri-Minet, M., Lebrun-Frenay, C., Hainque, E., Douillard, C., & Lannuzel, A. (2020). Neurological manifestations in adults with phenylketonuria: New cases and review of the literature. Revue Neurologique, 176(4), 260–270. https://doi.org/10.1016/j.neurol.2019.07.026
  • Mitchell, J. J., Trakadis, Y. J., & Scriver, C. R. (2011). Phenylalanine hydroxylase deficiency. GeneReviews [Internet]. National Center for Biotechnology Information. Actualización: noviembre 2025. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK1504/
  • Russell, K., Gillingham, M., Nguyen, K., & Bilder, D. A. (2021). The effect of improved dietary control on cognitive and psychiatric functioning in adults with phenylketonuria: The ReDAPT study. BMC Psychiatry. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7814424/
  • Tomm, A., Thiele, A. G., Rohde, C., Schlögl, H., Kiess, W., & Beblo, S. (2025). Executive functions and long-term metabolic control in adults with phenylketonuria (PKU). Metabolites, 15(3), 197. https://doi.org/10.3390/metabo15030197
  • Van Wegberg, A., Krämer, J., Lagler, F., Rietschel, M., & Wechsler, B. (2023). Characterisation and differential diagnosis of neurological complications in adults with phenylketonuria: Literature review and expert opinion. Journal of Neurology, 270, 4885–4899. https://doi.org/10.1007/s00415-023-11703-4