La Enfermedad de Wilson es un trastorno metabólico hereditario raro caracterizado por la acumulación patológica de cobre en tejidos, principalmente en el hígado, el sistema nervioso central y la córnea. Se transmite con un patrón autosómico recesivo y está causada por mutaciones en el gen ATP7B, responsable del transporte y excreción biliar del cobre (Ferenci et al., 2019).

Desde la perspectiva neurológica, la Enfermedad de Wilson representa una causa potencialmente reversible de trastornos del movimiento y alteraciones neuropsiquiátricas. Sin embargo, el diagnóstico suele retrasarse debido a la heterogeneidad clínica y a que los síntomas neurológicos pueden preceder o incluso eclipsar las manifestaciones hepáticas (EASL, 2012).

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Fisiopatología del compromiso neurológico

La disfunción del gen ATP7B provoca una reducción en la excreción biliar del cobre y una disminución en la incorporación del cobre a la ceruloplasmina. Como resultado, el cobre libre se acumula progresivamente en el organismo, atravesando la barrera hematoencefálica y depositándose en estructuras cerebrales clave, especialmente los ganglios basales, el tálamo y el tronco encefálico (Roberts & Schilsky, 2008).

A nivel neuronal, el exceso de cobre induce estrés oxidativo, daño mitocondrial, peroxidación lipídica y alteraciones en la neurotransmisión dopaminérgica, lo que explica la amplia variedad de síntomas neurológicos observados en estos pacientes (Członkowska et al., 2018).

Síntomas neurológicos de la Enfermedad de Wilson

1. Trastornos del movimiento

Los trastornos del movimiento constituyen la manifestación neurológica más frecuente y clínicamente relevante de la Enfermedad de Wilson:

  • Temblores, especialmente posturales y de intención; el temblor proximal con aspecto de “batido de alas” es particularmente sugestivo.
  • Distonía focal o generalizada, que puede comprometer cuello, extremidades o musculatura orofacial.
  • Parkinsonismo con rigidez, bradicinesia y alteración de la marcha.
  • Corea y atetosis, menos frecuentes pero altamente incapacitantes.

Estas manifestaciones reflejan el compromiso de los circuitos extrapiramidales, en particular del putamen y el globo pálido (Litwin et al., 2019).

2. Alteraciones del habla y la deglución

La disartria es uno de los signos neurológicos más constantes y puede presentarse de forma temprana. Se caracteriza por un habla lenta, monótona y mal articulada. La disfagia, secundaria a disfunción bulbar, incrementa el riesgo de aspiración y complicaciones respiratorias (Roberts & Schilsky, 2008).

3. Manifestaciones neuropsiquiátricas

Hasta un 50% de los pacientes con afectación neurológica presentan síntomas psiquiátricos, que pueden preceder al diagnóstico neurológico:

  • Cambios de personalidad
  • Irritabilidad, depresión y ansiedad
  • Deterioro cognitivo leve a moderado
  • Psicosis en casos avanzados

Estas manifestaciones suelen conducir a diagnósticos erróneos de trastornos psiquiátricos primarios, retrasando el abordaje etiológico adecuado (Członkowska et al., 2018).

4. Otros signos neurológicos relevantes

  • Sialorrea
  • Ataxia
  • Convulsiones (menos frecuentes, asociadas a enfermedad avanzada)
  • Alteraciones del sueño

La coexistencia de estos síntomas debe alertar al neurólogo sobre una etiología metabólica subyacente (Ferenci et al., 2019).

Hallazgos oftalmológicos y su correlación neurológica

Los anillos de Kayser-Fleischer, visibles mediante lámpara de hendidura, representan depósitos de cobre en la membrana de Descemet. Están presentes en más del 90% de los pacientes con manifestaciones neurológicas, lo que los convierte en un hallazgo clínico altamente orientador (EASL, 2012).

Neuroimagen en la Enfermedad de Wilson

La resonancia magnética cerebral es la técnica de imagen de elección. Los hallazgos más comunes incluyen:

  • Hiperintensidades bilaterales en ganglios basales
  • Compromiso del tálamo y tronco encefálico
  • El signo del “rostro del panda gigante” en el mesencéfalo

Estas alteraciones correlacionan con la gravedad clínica y pueden mejorar parcialmente con el tratamiento adecuado (Litwin et al., 2019).

Diagnóstico diferencial en neurología

La Enfermedad de Wilson debe considerarse en el diagnóstico diferencial de:

  • Parkinsonismo de inicio temprano
  • Distonías atípicas
  • Trastornos del movimiento combinados con síntomas psiquiátricos
  • Ataxias de causa no aclarada

El estudio diagnóstico incluye niveles séricos de ceruloplasmina, excreción urinaria de cobre en 24 horas, pruebas genéticas del gen ATP7B y, en casos seleccionados, biopsia hepática (Roberts & Schilsky, 2008).

Importancia del diagnóstico precoz

El inicio temprano de tratamiento con agentes quelantes o inhibidores de la absorción de cobre puede detener la progresión neurológica e incluso revertir parcialmente los síntomas. El retraso diagnóstico se asocia a daño neurológico irreversible y peor pronóstico funcional (Członkowska et al., 2018).

Para el neurólogo, reconocer patrones clínicos sugestivos y solicitar estudios metabólicos básicos puede marcar la diferencia entre una enfermedad progresiva y una condición controlable.

Mensaje clave para la práctica neurológica

La Enfermedad de Wilson es una causa tratable de patología neurológica grave. La sospecha clínica temprana, basada en trastornos del movimiento, disartria, alteraciones conductuales y hallazgos oftalmológicos, es esencial para modificar el curso de la enfermedad y mejorar la calidad de vida del paciente.

Referencias 

  • Członkowska, A., Litwin, T., Dusek, P., Ferenci, P., Lutsenko, S., & Medici, V. (2018). Wilson disease. Nature Reviews Disease Primers, 4(1), 21. https://doi.org/10.1038/s41572-018-0018-3
  • European Association for the Study of the Liver. (2012). EASL clinical practice guidelines: Wilson’s disease. Journal of Hepatology, 56(3), 671–685. https://doi.org/10.1016/j.jhep.2011.11.007
  • Ferenci, P., Członkowska, A., Merle, U., et al. (2019). Late-onset Wilson’s disease. Gastroenterology, 157(4), 1128–1141. https://doi.org/10.1053/j.gastro.2019.06.012
  • Litwin, T., Dusek, P., Szafrański, T., et al. (2019). Neurologic presentation of Wilson disease. Handbook of Clinical Neurology, 166, 101–119. https://doi.org/10.1016/B978-0-444-64196-0.00006-2
  • Roberts, E. A., & Schilsky, M. L. (2008). Diagnosis and treatment of Wilson disease: An update. Hepatology, 47(6), 2089–2111. https://doi.org/10.1002/hep.22261